Brasil
Brasil
EL 22 de abril del año 1500 se ven unas blancas velas en el horizonte que tocan tierra extraña, -repitiendo Cabral el viaje anterior de Vasco de Gama a las India. Antes o después de Colón se sabía del lejano país del Oeste; Portugal lo mantenía
oculto para no avispar a España. Se debía asegurar la
pertenencia a Portugal y se esperó hasta el 7 de junio de 1494, dos
años después del hallazgo de Colón en América.
Brasil entró a la historia,
presentándola como el paraíso terrenal; los habitantes desnudos los acogen con
amabilidad. Nunca será un pueblo guerrero. Salvo la injusta guerra contra
Paraguay de la Triple Alianza, nunca se vio envuelta en una contienda similar y
fue la primera en ofrecerle ayuda apenas finalizó. Brasil logra una
reconciliación con el país vecino, devolviendo los trofeos militares.
En ese país no se encuentra oro, ni
marfil, ni piedras preciosas ni cultura. Los habitantes son inocentes caníbales
que matan con alegría a los hombres y se los comen.
Varios países como Francia, España y
Holanda intentaron colonizar la región,
saqueando San
Pablo, Maranao y Bahía. Holanda conoce el valor de esas
tierras, En Ámsterdam se forma una Compañía de las Indias Occidentales para
comerciar con el Brasil y América del Sur.
El imperio
Pedro
II es el emperador de Brasil; tiene cinco años, cuando su padre abdica. Sus
ancestros son los Habsburgo y los Braganza. José Bonifacio es el
regente intrigante que gobierna mientras él es menor de edad.
El joven Pedro reinará cincuenta años; de carácter
contemplativo, amante de los libros más que un político o un militar. Era
un humanista de sentimientos nobles; no le gustan los desfiles ni brillar ni
conquistar. Tiene un semblante digno, barba tupida, ama viajar a Europa donde
visita conocidos, amigos y visita museos. Es conciliador la única guerra
repito en su reino fue contra López en Paraguay -que destruyen por
su superioridad- para resolver conflictos de fronteras por medio de acuerdos
internacionales.
Pedro II reina en medio del respeto mundial; se rodea de estadistas que se ocupan de consolidar el país.
Queda un problema sin resolver: la
esclavitud. Toda la producción agrícola e industrial se basa en
el trabajo de los esclavos; no poseían máquinas ni obreros para reemplazar los
millones negros.
El tráfico de escalvos se prohibió desde 1831
por un Tratado con Inglaterra. En 1871 se declaró “los vientres libres”. Con
esa ley se aseguró la libertad de los hijos de una esclava, desde el seno.
Prohibido el tráfico, era cuestión de tiempo para
que todos quedaran libres en la próxima generación. Pero 15 años más tarde, en
1846, se importan 50.000; en 1847, 57.000 y en 1848, 60.000 negros
por lo cual no cumplieron con el pacto.
Para el emperador era un problema personal. Nueve
de cada diez hombres en Brasil descansa en el trabajo de los esclavos,
aunque se nieguen a otorgar títulos nobiliarios o una condecoración a
cualquier hombre rico que posea esclavos.
Pedro II es amigo de Pasteur, Charcot, Lamartine,
Víctor Hugo, Wagner, Nietzche. Es el único imperio que acepta la esclavitud.
Estadistas sagaces le piden que no intervenga, no por lo menos de modo radical.
Las consecuencias serían desastrosas por los conflictos con los
terratenientes; podrían llegar a destronarlo.
En mayo
de 1888 se vota contra la esclavitud. Todos los esclavos, desde ese momento son
libres. El emperador de Brasil está en Milán muy grave, pero se
sobrepone, sobrevive y regresa a Brasil.
Se
produce una crisis. Los esclavos se vuelcan a las ciudades. El agro se quedó
sin mano de obra. A los ex propietarios de mano de obra gratuita no se los
indeminiza o no lo suficiente.
A los 76
años, el emperador no tiene un hijo varón vivo y la hija estaba casada
con un príncipe de la casa Orleans, francés, y en Brasil no quieren un
príncipe consorte extranjero. Pedro no tiene energía ni la fuerza necesaria y
menos el deseo de una guerra civil. La monarquía desaparece pero sin
mancharse de sangre. Pasa sus últimos días en Europa. Don Pedro se retira, como
hizo su padre y su abuelo en 1889 y el país no tiene más emperadores. Desde ese
momento será una República federal denominada Los Estados unidos de Brasil.
Economía
En el S XVI descubren la madera “el palo de
Brasil”. Al principio los europeos se desilusionaron por la poca riqueza que
encontraron y no pudieron robar. Desengañados, regresaron a las naves pues ni
los hombres que la habitaban servían.
Brasil sólo tiene su naturaleza, exuberante riqueza
que no se sometió al hombre. No tenían una cultura nacional como la
peruana o la mejicana, ni oro o plata, ni industria alguna, ni siquiera
un grado primitivo de civilización.
No sabían de las fibras para tejer telas ni
extraer los metales ignotos desde el fondo de la tierra;
No conocían el trabajo agrícola, ni el ganadero, no
sabían levantar chozas; comían frutas de los árboles o pescados de las aguas y,
si se acababan los frutos, partían a otra región virgen.
El pau-Brasil madera de un color
brillante rojizo era muy solicitado en Europa, aunque no poseía valor pues era desconocido para el comercio, solamente un artículo exótico.
Aunque el talado para exportarlo podía ser interesante, su monopolio era trabajoso; la corona necesita pagar el costo, su traslado a Europa y el beneficio era insignificante.
El palo de Brasil fue sustituido por el
azúcar. Lo producido en Brasil debe enseñarse en Europa. Los portugueses
traen la caña desde Cabo Verde: necesita un mínimo de trabajo; hundido en
la tierra, crece sin problemas, sin cuidado un arbusto anual más de una vez por
año. Del modo más sencillo se extrae su jugo y se coloca entre dos
rollos de madera. Dos esclavos trotan alrededor de un círculo cerrado,
aprietan los cilindros uno contra otro hasta la última gota del jarabe es
extraído de la caña. El jugo es pegajoso y blancuzco; se hierve y se le da
forma de de terrones o panes de azúcar. La caña y las hojas
quemadas sirven como abono y ceniza para la agricultura. Ese método se
perfecciona en pequeñas fábricas al lado de los ríos, aprovechando la
fuerza hidráulica en lugar de la humana. Es sencilla la explotación del azúcar
y productiva; unas cañas oscuras se convierten en el oro amarillo.
Los portugueses llevan desde Cabo Verde
la azúcar a Brasil; crece en abundancia necesitando el
mínimo de cuidados.
Desde que Europa en las Cruzadas descubrió el mundo refinado oriental, su avidez por las especias picantes y estimulantes y los dulces, se alejan de los alimentos sosos medievales, pobres e insulsos, y desea manjares más exquisitos; hasta ese momento conocía la miel; ahora quiere el azúcar, pero pasarán tres siglos hasta extraer ese condimento de la remolacha indígena. Deben entonces importarla de regiones lejanas, pagando sumas extravagantes a los comerciantes por poseerlo. Brasil se convierte en el mercado europeo. Sus gastos son irrisorios, pues no les cuesta ni la tierra, ni plantarlo ni la mano de obra. Portugal la lleva a Europa y la producción aumenta. Brasil exporta a Lisboa por tres millones de libras esterlinas, una valor similar a todo lo exportado por Inglaterra. Solo en el S XVIII su oro vegetal decrece. La azúcar extraída de la remolacha fue un golpe mortal a su producción.
Los otros productos de las colonias como la
pimienta, el té y la goma son raros y por lo tanto preciosos aunque
hace descender su ganancia. Brasil se sobrepone y apunta al tabaco.
Colón vio fumar a los primero nativos. Los europeos se burlaban de los
marineros masticando y escupiendo y fumando con sus pipas de barro; la sociedad
es ajena a este hábito hasta que con las pestes que invaden Europa terminan
creyendo que pueden contraatacar un veneno con otro. Pasadas las epidemias
ya fue un hábito el fumar bebiendo una copa de coñac,
El azúcar, el tabaco y el cacao por
el placer que deja en el paladar son las riquezas hasta el S XIII de Brasil que
entran por Portugal.
El algodón será el próximo. Pero no sabían hilarlo como
Perú o Méjico. Durante un conflicto bélico lo empleaban colocándolo en la
punta de las flechas para incendiar los pueblos enemigos.
En Europa tampoco sabe qué hacer con los copos. No
advierten su importancia en materia textil. Méjico ya conoce desde 1549 su
utilidad y se la enseñan a los jesuitas que, a su vez, le enseñan a los
nativos.
Al inventar las máquinas de hilandería
entre 1770-73 el comercio se expande y se inicia la revolución
industrial. Desde fine de ese siglo existe en Inglaterra un millón de tejedores y
necesitan cada vez más algodón a escala mundial pues se paga mejores precios y
Brasil pasa a ser su mayor exportador.
Todos esos productos, azúcar, tabaco, cacao y algodón se transportan en crudo, no se elaboran por los brasileños. Le falta mucho para ser un país industrial, libre y maduro para mecanizar los productos; solamente plantan, recolectan y embarcan los bien denominados productos ultramarinos. Brasil carece de fuerza motriz, tendrá que importar el carbón en el siglo XIX y el petroleo en el XX.
Entonces comienza la importación de marfil negro; buques llenos de indígenas de África que llegan en forma calamitosa, encadenados uno al lado del otro, física y moralmente destruidos y atemorizados. Por tres siglos Brasil importa diez millones de esclavos. Se quemaron los documentos y archivos sobre esta importación humana que fue una ignominia. En ese país se consideraba el negocio más lucrativo y honroso. Lo vendían como el ganado y crecía la demanda. Fue un negocio oscuro, inhumano y cruel. Aumenta el amo su ganancia pues les dan los hijos que serán esclavos futuros gratuitos en posesión de su dueño. Como en Rusia, la riqueza se mide por la cantidad de esclavos, no por hectáreas, Hasta más de la mitad del siglo XI la esclavitud es la base de la economía. Los portugueses vigilan, dirigen, administran esos millones de brazos humanos negros.
El país está mayormente poblado en el Norte, en la
zona tropical- en oposición a hoy, que sufre esa zona una decadencia
viviendo pobremente en chozas y con iglesias de madera. Al norte llega la
mercadería y de allí parte hacia Portugal.
Los jesuitas ayudan a labrar la tierra, a desarrollarse y educarse; se instalan lejos de las altas cadenas de montañas, en el interior del país lejos de los navegantes y comerciantes. y les enseñan a trabajar. Todo se debe traer desde Europa: instrumentos para labrar, ganado vacuno, puercos, y enseñarles con mucha paciencia a construir establos para las vacas, antes incluso que ser cristianos; conocen las faenas al fin y la voluntad del trabajo. El cruce de razas se da espontáneamente. Si antes no era permitido entre la clase alta brasilera, en el interior prospera y se unen habiendo una cantidad de mestizos que viven libremente.
Pero surge un inconveniente: los paulistas se
yerguen contra los jesuitas en sus esfuerzos por colonizar. Entran peleando en
forma de abanico para llevase esclavos; son los cazadores africanos de la
esclavitud, en entradas destruyen los pueblos,
roban esclavos o los toman de la selva vIrgen y también se los roban a los
jesuitas de modo violento.
El Mediodía es ocupado por hombres y ganado; tipo nuestro gaucho, el hombre del interior ,gracias al plan de los jesuitas en contra de la codicia de los paulistas; ambos de una forma u otra logran que Brasil se convierta en proveedor de productos ultramarinos con sus leyes.
En el Siglo XVIII era una colonia productiva
importante para la corona de Portugal, una colonia que aportaba beneficios a Holanda y a los ingleses. Lisboa ha quedado
rezagada; lo fue desde el siglo anterior.
Los brasileños son buenos compradores y clientes; los vinos, tejidos y libros portugueses se envían a Brasil. Es una colonia inmensa, próspera, sin dejar de estar sometida a Portugal. La población crece y no traen problemas ni revueltas. No se necesita fortificaciones, como en la India y en África ni enviar fondo para inversiones; se defiende sola y a la sombra.
Todavía no se encontró ni el oro ni los diamantes; una actividad nueva se yergue en lugares inhóspitos, pues falta todo lo necesario para alimentarse; pan, maíz, queso, leche, carne para la gente en un desierto sin provisiones. A los hombres se los esfuerza al máximo pues sabe que la ganancia será cuantiosa. Hay luchas.
El gobernador portugués custodia los derechos de la
corona, Los dragones establecen el orden. En la casa de la moneda no quieren la
fiscalización.
Portugal desea guardar el secreto oculto al
extranjero, para que nadie ose aproximarse a la región del oro brasilero y la
envidia los corroe. A los que trabajan, quien se rebele a las
reglas, recibirá castigos tremendos.
Brasil permanece dos siglos a la sombra de la mirada universal. Si se hubiera encontrado el oro países enteros la hubiera hecho su presa. Conquistadores de Perú, Venezuela y Chile hubieran acaparado esas riquezas entre luchas humanas. Cuando al inicio del S XVIII, cuando Brasil encuentra ese nuevo tesoro, ya no existen los aventureros ni mercenarios para hacerlo suyo e invadirlos. El oro en la provincia de Minas G es un hecho que significa mucho para Brasil y Portugal. La cantidad de oro es mayor que todo el de América junta hasta su descubrimiento en California. Los tesoros de Perú y Méjico del S XVI fue una décima parte del oro brasilero exportado de la colonia. Lisboa pudo reconstruirse gracias a ese oro, luego de su destrucción. El quinto se le entregaba al rey y con él pudieron reconstruir el monasterio gigante. E7l renacer inglés también fue gracias al oro de Brasil. El comercio avanza, se acelera. Es la colonia por medio siglo más envidiada por los países europeos, exceptuando Portugal, la beneficiada.
Un hombre lleva los primeros granos del metal a Río
de Janeiro, comienza la migración con frenesi sobre un caballo, mula, burro, a
pie por el río San Francisco. Los marineros abandonan los barcos, los
soldados sus cuarteles, los curas las iglesias y los
esclavos llegan de a miles. Se pone fin a los trabajos de los ingenios de
azúcar y las plantaciones de tabaco. Nadie está disponible para conducir
los barcos. Todo se detiene. El río se anima la fiebre del oro los exalta.
Pero surge algo inconcebible. Próxima a Diamantina
se descubre el diamante. El gobernador portugués vigila la nueva provincia y
los derechos de la corona que son el quinto para el monarca. En la casa de
moneda se funde el oro para fiscalizarlo con exactitud. La multitud no quiere
fiscalizarlo y surgen revueltas, sofocadas ferozmente. A su vez Portugal guarda
el secreto sin comunicarlo a los extranjeros ávidos de este tesoro. Ningún
viajero puede pisar el lugar y ningún buscador puede partir sin ser revisado.
La región está resguardada por soldados día y noche. Nadie puede hablar sobre
el descubrimiento sin someterse a castigos brutales. No puede salir ninguna
carta, y un libro escrito por un jesuita italiano es censurado y no editado.
Todo diamante mayor de 22 quilates debe entregarse sin indemnización por la colonia rica de un día para el otro.
Setenta años más tarde la fortuna da un giro trágico. El oro desaparece, las pepitas no se hallan en la arena por más que se la lave. No están los granos que relucen aunque se agita la arena en palanganas de madera. Fue otra pérdida. Para extraerlo, se necesitaba trabajos técnicos, costosos y Villa Rica se transforma en villa pobre; los hombres abandonan el lugar, las chozas de los esclavos se derrumban por las lluvias o se caen y los hombres se retiran, pues nada queda por vigilar. Lisboa entra en quiebra desde que el oro brasilero no entra y se independiza Brasil, quedando Portugal limitado a un país tranquilo y pobre.
Y el milagro surge en la ex colonia poblado de
villas y ciudades, surcando el río San Francisco. La pérdida de Portugal se
transforma en un beneficio para Brasil; el oro desapareció pero logran cultivar
una tierra productiva desde ese momento.
La producción del tabaco, del azúcar y del algodón
estaba en el Norte en Bahía, Recife, y Maranao. Hubo migraciones africanas y
europeas que se mezclaron con los negros sin problemas raciales dando un
mestizaje importante.
Entre 1500 y 1600 Portugal daba y Brasil recibía.
Portugal con los colonos, donde los blancos son más de 10 veces superior en la
colonia. Hasta 1700 es equilibrada inclinándose hacia Brasil. pero desde el S
XVIII Portugal aparece diminuto con sus 91.000 Km cuadrados frente a los 8,5
millones de Km cuadrados brasileros con sus valiosos productos, que abarcan
desde el oro y los diamantes hasta el tabaco, café, azúcar algodón y madera
exótica aunque no valiosa, sus minerales y su ganado. Cuando sucedió el
terremoto en Portugal,Brasil envió más de 3 mil cruzados como obsequio para la
construcción de la ciudad. Portugal teme que se independice su vástago.
Brasil no puede libremente producir mercancías salvo sus materias primas.
No puede tejer sus telas, le está prohibido construir barcos para no obtener
beneficios propios no pueden imprimirse libros ni publicar diarios y con la
idea obligatoria de los jesuitas la instrucción se detiene. No desea
Portugal que progresen, lo quiere esclavizado, una colonia dependiente que no
pueda progresar ni seguir sometido. Como pasó en la Argentina y otros países
sudamericanos sometidos como colonias a países europeos, la conquista de
Napoleón cambió el destino. Al ver debilitado a Portugal y bajo el pie del
emperador, cobra fuerza para independizarse. Los soldados portugueses no tienen
cabida frente al enemigo francés y la corona debe retirarse de la
colonia. El rey de Portugal debió huir y así quedó debilitado frente a Brasil y
hace su aparición un miembro de la casa de Braganza el rey Juan VI con su
corte, la nobleza y el clero.
Desde el S XIX Brasil deja de ser una colonia y con el tiempo será la gran sur americano hasta la actualidad y caen las barreras para exportar y ser independientes. No existen más prohibiciones ni permisos ni decretos. Desde 1808 forma parte del comercio mundial sin tener que pagar tributo a sus conquistadores .Desea obtener la libertad incondicional. En 1822 es unos esclavos. Brasil adolece de carbón, ni una sola mina. Las montañas traban la importación y los ríos se retuercen sin lograr ayudar a que llegue el mineral. Brasil trabaja con métodos arcaicos y lentos; su economía crece lentamente. Pero Brasil se readapta a las circunstancias y aparece el milagro nuevamente. Y aparece el café que será su monopolio absoluto. Luego del oro y los diamantes, el café junto a la azúcar y el tabaco forman parte de una buena comida, tres productos que Brasil exporta. La fertilidad de su suelo siempre la salva. Es el proveedor del café mundial.
Sin embargo no se debe jugar toda la fortuna a una sola ficha. Con el tiempo productos que exportaban comienzan a fabricarlos ellos mismos. Todavía falta mucho pero paulatinamente este país único por su inmensidad y riquezas llega a ser una potencia mundial.
En salud se defiende de su archienemigo la
sífilis propagada durante siglos –tal vez su origen vino de Europa misma- y el
paludismo junto a la lepra; estas tres epidemias debilitan la capacidad de
producción muy debajo de la producción europea con humanos más sanos y
condiciones más favorables. Su transporte deja mucho que desear, sus rutas y
caminos del interior, sus ríos, antes mencionados y sus montañas en este país
son trabas importantes. Para la industria se necesita energía de la cual Brasil
carece. Poco a poco vence las dificultades y logra una producción mejor.


1 comentarios:
eliminar el 2do Brasil pues está repetido.
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